martes, 30 de marzo de 2010

Inevitable

Tan antiguo como la humanidad es el propósito de no repetir patrones generacionales anteriores. El "yo lo haré diferente a mis padres" que viene implícito cuando a uno le dan a su retoño hecho taco para que se lo lleve a su casa y empiece lo bueno.

Yo, desde luego, no fui la excepción. Y, convencida de que todo es lenguaje, me avoqué a la educación emocional de mis hijas armada de mi instinto y de cuanta literatura sobre el niño respetado pude encontrar. Mi aproximación sería distinta a la tradicional. Enfatizaría el poder sobre el deber, evitaría las profecías relampagueantes, dejaría abierto el diálogo. Ellas podrían crecer cual mata frondosa de libertad de expresión y yo las alimentaría y retroalimentaría de palabras precisas, amorosas y significativas.
Más o menos así:
Hija (8 meses): da-da-da-da
MH: pa-pa-ma-ma, todos te queremos.
Hija: da-da-da-da (numerosas bombitas de saliva).

Luego la vida se encargó de mostrarme que la crianza es, de fondo, un duelo de iniciativas.
MH: hijita, no corras por la sala porque que quizás, en un descuido involuntario, puedas caerte.
Hija (2 años): no.
MH: ¿quieres mejor jugar en tu cuarto?
Hija: no.
MH: ¿prefieres que te cargue?
Hija: no.
MH: no corras en la sala.
Hija: no.

Posteriormente, gracias a Edipo, vino un remanso comunicativo.
Hija (4 años): mira mi dibujo.
MH: está hermoso. Y ví que te esforzaste en no salirte de la raya.
Hija: sí, es un sol. Es papá. Papá es como el sol.

Qué paz. Es posible hacerlo distinto, firmé y afirmé. Apostarle a las nuevas generaciones, hablarle bonito a los hijos. Hasta que ellos, claro, entran a la primaria y se instalan en ella.
MH: ocúpate, por favor, de tus pertenencias.
Hija (8 años): vooooy.
MH: recoge tu cuarto que nos tenemos que ir.
Hija: seeeeehhh.
MH: hijita, obedece.
Hija: Ash, ¿y yo por qué?

Los dioses de la pedagogía están de testigos: que me he moderado, que he evitado a toda costa caer en ese lugar común. Es, al parecer, inevitable. Es el diálogo de diálogos, tan antiguo como la humanidad, también. Para bien y para mal, la libertad de expresión de los hijos puede fluir libremente sí y solo sí no activen esa pregunta, contagiosa y natural, que deja poquísimas respuestas disponibles.

Sí, lectores, ustedes lo saben. Todos lo sabemos. Es parte de la homo sapiensidad. Al "ash ¿y yo por qué?" le sigue.... le sigue.... le sigue.... (a coro): "Porque soy tu madre".

7 comentarios:

  1. y esto reafirma mi deseo de ser padre. En algun momento de la vida de mis futuros hijos seré su sol y en otras seré el cruel ogro que las/los mantiene cautivos en la torre mas alta del castillo, pero igual después de que el dialogo haya agotado y todos los intentos por comunicarnos hayan fallado, la clásica frase se aplicara "Soy tu padre, te di la vida y te la puedo quitar".

    :)

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  2. ¿Algún día podré decir esa frase? No lo sé...pero sí sé que me da satisfacción escuchar el orgullo que produce ser mamá, comadrita. Ya me estás antojando...

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  3. jaja por supuesto! créeme que es inevitable decirlo y sabes por? porque es lo que mejor funciona!
    Y más vale dejarles claro a nuestros queridos vástagos "tan libres de expresión" que hay cosas que deben hacerlas nomás porque lo decimos y ya, sin negociaciones.
    Te lo dice una mamá de un chamaco de 11 años ;)
    Me encantó la frase de "los dioses de la pedagogía están de testigos.." jaja

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  4. "Por que soy tu madre y lo digo yo....."
    Ayyy y yo a la mitad del camino stress estamos en la etapa del no, no no no y mira los dioses de la pedagogía necesitan enviarme muuuucha pero mucha paciencia.
    FC

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  5. ¡Hola!

    Me llena de respeto saber que una mente científica, historiadora, un tanto poética, y naturalista ha sobrevivido a la gran odisea de tener hijas... ¡Oh por Dios, eso es impresionante!

    No sólo has sobrevivido, sino que además lo has hecho siguiendo tus reglas, pero siempre mediante un método psicológico para enseñarles lo mejor... Y, de vez en cuando, aprender de ellas...

    Me da gusto saber que tienes todo bajo control...
    Y nunca te enojes con esa pregunta, ni con su respuesta cíclica...

    Todos alguna vez lo preguntamos, ¿A poco no?
    ¿Y yo por qué?

    -RickySmart

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  6. No hay niño que sientiéndose consentido no abuse y ahí es cuando esa jalada de cuenta hasta 10, no existe, encarnas en jaguar y como mamá osa polar le metes un jalón oreja al osezno pa quen o se pase de lanza. pero admiro tu paciencia y la de todas las madres.

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