martes, 4 de mayo de 2010

Un siglo


Hábil, más astuta que cualquiera. Te adaptas con una facilidad impresionante mientras el resto tarda en dar respuesta. Y para colmo, eres tenaz. Presente, veloz y siempre ahí. Tú me caes mal.

Me recuerdas, particularmente, a esa gente capaz de encontrar la más mínima grieta en el discurso, en el suelo, en el afecto, para echar su raíz. Estás tan segura de tu existencia que tienes tiempo de infiltrarte en otras vidas.

Dicen los libros que tardas un siglo en desaparecer. Ya puedo negarte o expulsarte con mis propias manos; eventualmente brotarás de nuevo, hallarás la grieta, convencerás de que eres indispensable. Y traerás la desesperanza.

Porque así como tú alteras mi jardín, tus contrapartes humanas han corroído a mi familia. Yo preferí autoexiliarme antes de entrar contigo a una batalla cuerpo a cuerpo, sabiendo que no morirás, que volverás algún día, que lo que yo siembro no está a salvo junto a tí. Soy menos hábil, tengo necesidades indispensables, soy inconstante. Pero, sobre todo, no tengo un siglo. Y tú sí.

Eres mala hierba.

6 comentarios:

  1. muy bueno, impresionante como lo retrata usted al pie de la letra. a ese tipo de ser humano.

    ResponderSuprimir
  2. El arte de la vida: cortar la mala hierba sin dañar la buena.

    ResponderSuprimir
  3. La peor es la mala hierba que no parece.

    ResponderSuprimir
  4. Me dieron ganas de escuchar a la Guzmán!

    ResponderSuprimir
  5. Tenia que entender porque pusiste "Continuación". Ahora veo....

    Por personas como tu existen las analogías, las moralejas y algunas peliculas de Hollywood...

    ¡Tienes don indescriptible con las letras Miranda!

    Espero que la corrosión no haya llegado muy lejos. El auto-exilio no es una solución y lo sabes. Yo solo sé que amas demasiado dos cosas: La tierra que nutre a tus flores, y la familia que nutre tus días, tu camino, tu ruta....

    No tienes un siglo, pero no lo necesitas para ganarle a la mala hierba. Tienes todo lo que puedes necesitar: Lenta y constante paciencia, confianza en tus debilidades y fortalezas...

    Y amor... tan implacable y fácil de leer como un buen libro sin final...
    Te sigo leyendo...

    -RickySmart

    ResponderSuprimir
  6. Siempre me cae bien leerte, aunque sea domingo casi a la medianoche. Soy más disperso de los korovos, pero nunca dejo de leernos y lo hago por gusto.

    ResponderSuprimir